La importancia de los incentivos para la productividad laboral

Inicialmente la idea de incentivo era solo económica. En la actualidad, es cualquier recompensa que se ofrece a un trabajador o a un colectivo con la finalidad de incrementar su rendimiento y productividad

Hasta mediados del s. XIX no se les dio importancia a los incentivos laborales. Concretamente, uno de los promotores de la organización científica del trabajo Frederick Winslow Taylor, manifestó que los trabajadores se esforzaban más cuando recibían una recompensa adicional, en función de su productividad y esfuerzo.

Inicialmente la idea de incentivo era solo económica. En la actualidad, es cualquier recompensa, independientemente de que sea tangible o intangible, que se ofrece a un trabajador o a un colectivo con la finalidad de incrementar su rendimiento y productividad.

Allan Palencia define el incentivo como “aquello que se propone estimular o inducir a los trabajadores a observar una conducta determinada que, generalmente, va encaminada directa o indirectamente a conseguir los objetivos de más calidad, más cantidad, menos coste y mayor satisfacción”.

Existe una relación directa entre la satisfacción e implicación de las plantillas y el rendimiento y productividad de la empresa, logrando equipos comprometidos y más eficaces. Lo demuestran múltiples estudios, por ejemplo, el de Wall Street Journal y Opener Institute for People. Según éste, los empleados felices son más eficientes y están más motivados.

¿Qué son los incentivos y qué beneficios aportan al empleado y a la empresa?

Los incentivos salariales son estímulos que hacen que una persona tenga motivación para trabajar, mejorar su rendimiento y productividad a cambio de una compensación extra.

Si una organización tiene un buen plan de incentivos laborales obtendrá los siguientes beneficios:

– Reducción de costes, mejora de la productividad de los empleados de la empresa y de la consecución de objetivos.

– Reducción de errores y accidentes laborales.

– Reducción del absentismo laboral y la rotación de personal.

– Retención de talento. Atrae personal cualificado y anima a los empleados que encajen en la empresa a mantener su actitud y continuar en sus puestos, generando empleados leales. Si un buen trabajador ve recompensado su esfuerzo y su trabajo se siente valorado y no busca otras alternativas.

Identificación de los empleados con mayor potencial, facilitando el sistema de promociones internas.

– Optimización de la gestión del capital humano.

– Reducción del favoritismo. Se impide la aplicación de recompensas a los trabajadores de forma desigual. Con estos programas todos tienen la misma posibilidad de reconocimiento o promoción y el trato es igualitario.

Tipos de incentivos laborales

De forma genérica, podemos distinguir los siguientes:

– Incentivos económicos: es una retribución salarial monetaria que conlleva un incremento del salario que percibe el trabajador. Pudiendo ser:

  • Aumento de sueldo.
  • Gratificaciones, bonos, comisiones, …
  • Incentivo de productividad, puntualidad, nocturnidad, …
  • Incentivos al trabajo en equipo.

– Incentivos no económicos: son beneficios que la empresa ofrece a sus trabajadores y que suponen una mejora de sus condiciones laborales. Los más comunes son:

  • Flexibilidad horaria y teletrabajo.
  • Servicios de comedor.
  • Seguro médico y/o dental.
  • Ayuda a gastos de guardería.
  • Ayuda a los estudios de los hijos.
  • Servicios de ocio gratuitos.
  • Bonos de trasporte.
  • Formación para el empleado, cursos, posgrados, …
  • Reconocimiento del esfuerzo del trabajador.
  • Promoción del empleado.

¿Qué es un plan de incentivos y cómo gestionarlo correctamente?

Un plan de incentivos salariales es un programa orientado a estimular el desempeño de la actividad laboral de una empresa que permite aumentar la producción de un grupo de trabajadores o de un solo trabajador.

Para la elaboración de un plan de incentivos es esencial seguir los siguientes pasos:

 1º. Identificar los objetivos que se quieren lograr con la implantación de un incentivo. Para ello es necesario previamente conocer muy bien tanto a la empresa como a sus trabajadores.

2º. Realizar encuestas a los empleados para conocer su grado de satisfacción sobre la organización y conocer qué le motiva y cuáles son sus expectativas.

3º. Proceder a diseñar el plan de incentivos teniendo en cuenta objetivos empresariales y las encuestas realizadas a los trabajadores.

4º. Tras el diseño y depuración del plan de incentivos, finalmente se procede a la publicación de los objetivos. Lo idóneo, en pleno s. XXI sería suprimir las circulares en papel y hacerlo mediante una herramienta de comunicación corporativa.

5º. En algunas ocasiones cabe la posibilidad de que, tras establecer un plan de incentivos, no se consigan lograr los resultados iniciales que se habían planteado. ¡No dudes en readaptar el programa si los resultados no aparecen! ¿Esa readaptación la has tenido que realizar porque no posees una correcta herramienta de gestión de incentivos o porque no has sabido percibir qué motiva a tus empleados?

Motivación de los incentivos

A cada persona le motivan incentivos diferentes, hay personas que les incentiva más una valoración más emocional que dineraria y viceversa. También, dependiendo del momento en el que se encuentren en su vida personal, pueden dar más peso a unas cuestiones o a otras. Mientras no conozcas qué es lo que realmente les motiva no podrás incentivarlos de forma correcta, por lo que no dudes en poner en marcha un buen plan de incentivos en tu compañía, ¡desencadenará múltiples beneficios a tu empresa! Si te dedicas a la gestión de Recursos humanos te interesa tener, además de un plan de incentivos, una correcta herramienta que te permita gestionarlos de una forma sencilla y rápida.

Un aspecto clave de la motivación es que el trabajador se sienta siempre partícipe en cualquier actividad que la empresa realice, ya que es primordial que el equipo se sienta constantemente querido, pudiendo ver en todo momento que las funciones que realiza son importantes para un correcto funcionamiento de empresa. Toda la plantilla desea sentirse valorada.

Si no se sigue un plan de incentivos la productividad de la organización puede verse mermada y puede haber una disminución de los beneficios empresariales y un aumento de la rotación de personal. Por tanto, el incentivo laboral es un requisito indispensable que ha de cumplirse para que una organización pueda crecer.

Anteriormente, los incentivos salariales se utilizaban principalmente para incrementar la productividad laboral, pero cada vez más se utilizan para retener talento.

En definitiva, podemos indicar que, basándonos en la teoría de la motivación, los incentivos laborales se presentan como poderosas herramientas para impulsar la dedicación y entrega de los trabajadores, siempre que sepamos aplicarlos adecuadamente. ¿Estás gestionando los incentivos laborares de forma correcta en tu organización? Quakki te lo pone fácil.

 

 

 

 

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